Archivos de la categoría ‘Holy Director’

Director de culto, jefe de filas de la escena alternativa japonesa desde su primera película Tetsuo – The Iron Man (1988). Cuenta con una rica filmografía. Cuatro años después de su opera prima, dirige, también con pocos medios, Tetsuo 2, que le consagra como maestro del sistema D y del cine underground. Uno de sus temas favoritos es la brutalidad de la vida moderna, como nos muestra a continuación en Tokyo Fist o Bullet Ballet. A continuación, pone su talento al servicio de papeles tan fuertes como variados, como por ejemplo Ichi the Killer y A Woman’s Work. Conjuga, por tanto, con cierta regularidad las labores de dirección con la interpretación, con una imaginación que encuentra sus raíces en el cine de terror de los años 60 y en la cultura Cyberpunk. Inicialmente vinculado a Tokio, su ciudad natal, con la que mantiene una relación pasional de amor y odio.

Es rara la vez que en la historia del cine aparece una cinta con todas las pautas para convertirse en un clásico, con la originalidad y los conceptos que la convierten de una ejecución única. Y son demasiados los elementos y los adjetivos para poder hablar objetivamente de una película como lo es Tetsuo – The Iron Man, sin embargo, la gracia demencial que se esconde detrás de esta obra maestra, es un descarnado reflejo de una sociedad a la que ya le resulta inevitable la mutación y el extraño encuentro con la máquina.

Esta es una de las poquísimas películas donde el estilo es tan fuerte, tan agresivo, que compensa por mucho la falta de narrativa coherente. Filmada en blanco y negro, con un mínimo de diálogo pero abundantes efectos de sonido, ésta película utiliza “stop motion” como principal herramienta para lograr el frenético ritmo que incansablemente arroja imágenes de torcida belleza al espectador.  Cuando los personajes llegan a sus casas (o talleres, o lugares de trabajo, según sea el caso) la influencia de su encuentro con las máquinas los persigue. El caso más notable es el del trabajador que paulatinamente se transforma en un ente de metal. Desde los primeros “sutiles” cambios (como un clavo saliendo de su mejilla) hasta la grotesca metamorfosis de sus órganos sexuales al momento de tener relaciones con su novia.

Y toda esta estética CyberPunk, que se ha caracterizado en los filmes de Tsukamoto, reflejan en la película una nueva Ciencia Ficción que se ha trasladado a distintas partes del mundo incluyendo a Hollywood.  El horror de sentirse mitad hombre, mitad máquina, la sensación de ya no pertenecer a un estado orgánico y simplemente comprender de la utilidad mecatrónica. Siento que Shinya es un verdadero demente visionario. Y todo esto se puede ver en sus fabulosas interpretaciones, ha protagonizado varias películas, entre ellas, las más arriesgadas de su contemporáneo Takashi Miike. Es inolvidable su fabulosa interpretación de Ichi The Killer, maestro referente y burla icónica de los senseis japoneses.

Se le ha comparado con directores como David Lynch y Cronenberg, pero la estética y la ficción de Tsukamoto es un referente indispensable para el cine moderno y ha sido marcado por toda una generación que gusta del cine extraño y absolutamente visionario.

Tsukamoto comenzó a hacer películas a la edad de 14 años, cuando su padre le regaló una cámara Súper 8. Hizo una serie de cintas, que van desde cortos de 10 minutos, a funciones de dos horas, hasta su primer año en la universidad cuando él temporalmente perdió el interés. Tsukamoto puso en marcha un grupo de teatro que pronto incluyó a Kei Fujiwara, Nobu Kanaoka y Taguchi Tomorowo, todos los cuales trabajarían con Tsukamoto a lo largo de la filmación de Tetsuo – The Iron Man. La película es una alegoría sobre la destrucción de la naturaleza por el hombre.

Todas las películas de Tsukamoto son un viaje itinerante, experimental, maquinal, cyborg, terrorífico. Tetsuo es el referente principal; pero el resto de su filmografía es amplio y pródigamente recomendado. Uno de los directores trascendentales del cine moderno, un creador indiscutible de la nueva ciencia ficción y sin duda, un referente básico para comprender más allá al cine y sus costumbres.



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Jack Smith

Publicado: junio 21, 2010 en Culto, Holy Director

Es complejo hablar de Jack Smith, hacer una semblanza de su obra y de sus contribuciones al mundo del arte. Y es inevitable no pensar en él como pionero del cine underground y fundador del arte del performance de América, maestro fotógrafo, aunque sus obras estén llenas de una rareza muy personal; siguen siendo casi desconocidas. Jack Smith creció en Texas y, después de hacer su primera película de “Buzzards Over Bagdad” (1952), se trasladó a Nueva York en 1953.

Smith fue uno de los primeros defensores de la estética  “camp” y “trash”. Para crear un cosmos visual muy influenciado por el Hollywood Kitsch, con “Flaming Creatures” creó la cultura de arrastre, como se conoce actualmente. Smith estuvo muy involucrado con John Vaccaro, fundador de The Playhouse, cuyo desprecio por la práctica del teatro convencional influenció profundamente a Smith acerca de ideas sobre el arte del performance. A su vez Vaccaro fue profundamente influido por la estética de Smith. Smith creó trajes para Playhouse, estilo de Smith que influyó en los trabajos de Andy Warhol, así como los primeros filmes de John Waters, y mientras que los tres formaban parte del movimiento de 1960: el arte gay, entre otros, lo cierto es que tanto Vaccaro y Smith refutaron la idea de que su orientación sexual era responsable de su arte.

Smith también ha sido mencionado por artistas como Laurie Anderson, Cindy Sherman o Mike Kelley, directores de cine como David Lynch y Pablo Mateo, el fotógrafo Nan Goldin, los músicos John Zorn, Lou Reed y David Byrne, los escritores Philip Roth y Susan Sontag, y el director de teatro Robert Wilson que escribe: “Jack Smith es el secreto manantial de prácticamente todo lo que de cualquier interés experimental denominado teatro se haga en la actualidad”

La más famosa de las producciones de Smith es “Flaming Creatures” (1962). La película es básicamente una parodia de Hollywood y las películas de serie B, un tributo a la actriz María Montez, quien protagonizó muchas producciones. Sin embargo, las autoridades consideraron algunas de las escenas como pornográficas. Las copias de la película fueron confiscadas en el estreno y fue posteriormente prohibido (técnicamente, sigue siendo hasta hoy). Pese a no ser visible, la película adquirió cierta notoriedad cuando se proyectaron imágenes durante las audiencias del Congreso y el político de derecha Strom Thurmond lo mencionó en sus discursos anti-porno.

Su siguiente película “Normal Love” fue la única obra de Smith con una longitud convencional de 120 min, y contó con una gran cantidad de estrellas del medio underground, incluyendo a María Montez, Diane di Prima, Tiny Tim, Francine Francisco, Beverley Grant, John Vaccaro, entre otros. El resto de su producción consiste principalmente en cortometrajes, muchos de ellos nunca se proyectarón en un cine. Aparte de su propia obra Smith también ha trabajado como actor. Jugó en inconclusos personajes de Andy Warhol como la nunca terminada “Batman Dracula”, y apareció en varias producciones teatrales de Robert Wilson.  También trabajó como fotógrafo y fundó un hipérbole estudio fotográfico en Nueva York. En 1962 dio a conocer un hermoso libro, que es una colección de cuadros de artistas de Nueva York, que ha sido recientemente re-editado.

Después de su última película, “No President” (1967), Smith creó el rendimiento del teatro experimental su trabajo hasta su muerte el 25 de septiembre 1989 de una neumonía relacionada con el SIDA.  En 1992, el artista intérprete o ejecutante Vawter Ron Smith vuelve a crear el rendimiento “What’s Underground about Marshmallows” en Roy Cohn / Jack Smith, que presentó en una actuación en directo y que fue lanzado más tarde como una película. Actualmente se siguen buscando restos de la obra de Smith, el MOMA y varias Instituciones han acordado comprar parte de sus piezas y publicar títulos con todo su legado. Esperemos que pronto se rescate a uno de los artistas más importantes e influyentes de su generación y que así se pueda tener un acceso digno a su obra.

Kenneth Anger

Publicado: junio 1, 2010 en Culto, Holy Director

Hay que hablar del cine experimental, hay que entrar en las fauces más profundas del cine underground y provocar un incomodo momento, un momento de realidad, de subrealidad, de hiperealidad, de todas las desfiguraciones que la realidad tenga en un mito, en lo oculto, en lo místico, y para todo esto, nadie como Kenneth Anger, nadie como él, el icono del mundo subterráneo, el maestro del cine más bajo y pecaminoso. Sus cortos, que él ha estado produciendo desde 1937, se han fusionado en diversas corrientes de surrealismo y homoerotismo, con lo oculto; lo infernal. La mayoría contienen elementos de erotismo, documental, el psicodrama, y espectáculo circense. Ha causado un impacto profundo en el trabajo de muchos otros cineastas y artistas, ha logrado que géneros como el vídeo musical se transformaran en una forma de arte emergente, integrando secuencias del sueño, danza, la fantasía y narrativa.

Mientras que se ha producido cortometrajes desde hace casi cuarenta años, sólo seis de ellos han recibido la distribución, y se han convertido en un referente.  Algunas de sus obras homoeróticas, tales como “Fireworks” (1947) y “Scorpio Rising” (1964), van dirigidas abiertamente a la cultura homosexual. Se ha concentrado en temas de ocultismo en la mayoría de sus películas, la fascinación por el notorio inglés ocultista Aleister Crowley es evidente en películas como “Inauguration of the Pleasure Dome” (1954), “Invocation of my Demon Brother” (1969) y “Lucifer Rising” (1972).

Durante la década de los 60 y 70 se asoció y trabajó con diferentes figuras de la cultura popular y el ocultismo, incluyendo la Iglesia de Satán de Anton LaVey su fundador, el sexólogo Alfred Kinsey, el artista Jean Cocteau, el dramaturgo Tennessee Williams, el director Alejandro Jodorowsky, Andy Warhol, músicos como Mick Jagger y Keith Richards, Jimmy Page, Tom Waits y Marianne Faithfull. Ha sido citado como una influencia importante en los directores de cine como Martin Scorsese, David Lynch y John Waters. También es el autor del controvertido libro  “Hollywood Babilonia” y su secuela “Hollywood Babilonia II”, en el que afirma  exponer muchos de los rumores y los secretos de las celebridades de Hollywood.

Tras el estreno de Fireworks, Anger fue arrestado por cargos de obscenidad. Fue absuelto, sin embargo después de que el caso llegó al Tribunal Supremo de California, el cual considera que sea arte y no pornografía. Una obra homoerótica que dura sólo 14 minutos, los fuegos artificiales giran en torno a un joven (interpretado por el propio Kenneth) asociando con diversos oficiales de la Marina, con el tiempo caen a su vez sobre él, desnudo y lo golpean hasta la muerte, desgarrando su pecho para encontrar un tic-tac de reloj en el interior. Varios fuegos artificiales explotan a continuación; acompañada de una quema de árboles de Navidad y la escena final donde se muestra al joven tumbado en la cama junto a otro hombre en topless. De este corto Anger diría en 1966 que: “Esta película es todo lo que tengo que decir sobre tener 17, la Armada de los Estados Unidos, la Navidad Latina y el cuatro de julio.”  Una de las primeras personas en comprar una copia de Fireworks fue el sexólogo Alfred Kinsey el doctor del Instituto de Investigación Sexual. Él y Anger entablaron una amistad que duraría hasta la muerte del médico, tiempo durante el cual el director había ayudado a Kinsey en su investigación.

Mientras tanto, en 1949 comenzó a trabajar en una película conocida como “Puce Moment”.  La falta de fondos hizo que sólo una escena se produjera. Ese mismo año, Anger dirigió una película basada en los sacrificios humanos aztecas, por la desnudez que contenía y las escenas tan explícitas; fue destruida por los técnicos en el laboratorio que consideraron la cinta muy obscena.

En los sesenta Anger lanzó una versión de su película anterior, “Inauguration of the Pleasure Dome” que se proyectó a las personas que bajo la influencia del LSD, aumentaban así su experiencia sensorial. Todavía era legal en Estados Unidos. La fortuna que tocaba para Anger era en los círculos más selectos del underground americano. Su influencia claramente marcada en tantos cineastas y video artistas, es una de las más fuertes dentro de la contracultura americana. El uso constante de drogas fue un argumento para trabajar con tantos artistas y así ser uno de los principales exponentes del arte obsceno.

Se pueden ver dentro de la obra cinematográfica de Anger varios tópicos que claramente eran de su interés, uno de los más notables de ellos es el homoerotismo, que se basa en la ira del propio despertar homosexual.  Las imágenes de hombres desnudos aparecen también en la invocación de My Demon Brother (1969). Otro tema recurrente en las películas de Anger es el de lo oculto, sobre todo el simbolismo de su propia religión esotérica, Thelema. Esto es visible en Invocación of My Demon Brother y Lucifer Rising, todas los cuales se basan en el concepto Thelemite del Eón de Horus y en donde los agentes se disponen a retratar a varios dioses paganos. Se vinculó la creación de la película a lo oculto, en particular la práctica de la magia ceremonial, algo en lo que Aleister Crowley había sido un practicante de señalar, y en donde Anger una vez declaró que “Hacer una película es lanzar un hechizo.”

Una de las figuras centrales en el trabajo de Anger es el concepto de las llamas y la luz; en “Fireworks” hay varios ejemplos de esto, incluyendo una quema de árboles de Navidad y posteriormente aparece en muchos de sus otros trabajos también. Esto se relaciona con el concepto de Lucifer, una deidad a quien dedicó una de sus películas, y cuyo nombre en latín significa “Portador de luz”. En muchas de sus películas, el uso intensivo que se hace de la música, tanto clásica como el pop es un referente para acompañar las imágenes visuales. Por ejemplo, en Scorpio Rising que hace uso de las canciones pop de los 50 “La tortura” por Kris Jensen,  “Little Peggy March” y “Blue Velvet” de Bobby Vinton, algo que él creía que más tarde fue copiado por David Lynch en su película “Blue Velvet”. El uso de la música popular para acompañar sus películas ha sido citado como una influencia clave en el desarrollo de la música y videos de MTV, aunque ha manifestado su desagrado por la industria musical y sobretodo por los medios de comunicación.

Michel Dorantes de Malliard

Jafar Panahi un preso

Publicado: mayo 18, 2010 en Culto, Holy Director

El 11 de marzo del presente año, las Fuerzas Armadas iranís arrestaron al director Jafar Panahi. En un desconcierto global, el director que pertenece a la base fundamental de la nueva ola de cine en Irán, y que también abiertamente ha declarado estar en contra del gobierno de Ahmadineyad, y que ahora el mismo gobierno dictatorial y represivo lo ha vuelto “enemigo” del pueblo; consideró encarcelarlo con varios motivos que sólo justifican la represión y el retrogradismo que se vive en Teherán, gracias a este gobierno que a lo largo de los años ha reprimido a intelectuales y artistas con el objetivo de silenciar a las bocas más brillantes de un país en ruinas como el que se ha convertido.

El día de ayer en Cannes el director Abbas Kiarostami, compañero de Panahi, declaró en conferencia de prensa: “El mundo del cine está siendo agredido, que cineastas estén en la cárcel por hacer películas es algo intolerable, el mundo no puede quedarse indiferente ante este atropello, porque con esto, es el arte en su conjunto el que está preso”

Jafar Panahi dirigió su primer largometraje en 1995, “The White Balloon”  con esta película ganó la Cámara de Oro en el Festival de Cine de Cannes. Su segundo largometraje, “El Espejo”, recibió el premio Leopardo de Oro en el Festival de Cine de Locarno. Su oferta más notable hasta la fecha ha sido “El Círculo” en la que critica el tratamiento de las mujeres bajo el régimen islámico de Irán.

Jafar Panahi, ganó el León de Oro, en el Festival de Cine de Venecia, fue nombrado FIPRESCI película del año en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, y apareció en las listas de Top 10 de los críticos de todo el mundo.

Panahi también dirigió “Carmesí de Oro” en 2003, lo que le trajo el Certain Regard Premio del Jurado en el Festival de Cine de Cannes. Durante ese tiempo Panahi fue detenido en el aeropuerto JFK de Nueva York, teniendo una conexión de Hong Kong a Montevideo, tras negarse a ser fotografiado y tomar sus huellas digitales por la policía de inmigración. Después de haber sido encadenado a la espera de varias horas, fue enviado finalmente de vuelta a Hong Kong. Por su gran película “Offside”  fue seleccionado para la competencia en el 2006 del Festival de Cine de Berlín, donde obtuvo  el Oso de Plata y el Gran Premio del Jurado.

Las películas de Panahi tienden a redefinir los temas humanitarios del cine iraní contemporáneo, en primer lugar, al tratar los problemas de las mujeres en el Irán moderno, y en segundo lugar, representando personajes humanos como “personas no específicas”  más como figuras que siguen siendo personajes de pura sangre, sosteniendo a la atención del espectador y el agarre de los sentidos. Al igual que los mejores directores iraníes que han sido galardonadas en el escenario mundial, Panahi evoca el humanitarismo de un modo nada sentimental, realista, sin necesidad de reemplazar los mensajes políticos y sociales. En esencia, esto ha llegado a definir la estética particular del cine iraní. Tan poderosa es esta sensibilidad de Panahi que parecen no tener otro modo de ver cine iraní, lo identifican con un concepto universal del humanitarismo.

Se dice que el director ahora se ha levantado en una huelga de hambre y que la presión lo puede llevar a la muerte. Sólo queda una cosa por decir: !Libertad para Jafar Panahi!

Frank Rikovicz

Las películas de Borowczyk tienen algo especial. Nada más echarles un vistazo, uno se da cuenta de que son suyas. Es por su manera de rodar, de encuadrar y de montar. El hombre compone los planos como un fotógrafo obsesionado por los pequeños detalles. Coloca a sus actores como muebles en una tienda de antigüedades. A las mujeres desnudas les corta la cabeza, las piernas, los brazos, para fijarse sobre todo en las partes sexies de su anatomía. Monta las imágenes por contraste asociativo: a un plano general le suele seguir un primer plano de un objeto. Utiliza con frecuencia la cámara al hombro y el desenfoque casual. Está obsesionado con el erotismo de Fin de Siglo, los objetos de anticuario, los catálogos, las repeticiones, los archivos, los marcos y la música clásica. Le encanta la ropa de cama blanca, los bordados, los corsés, las túnicas romanas, los espejos, las duchas y los baños. Autodidacta y metomentodo, él mismo suele encargarse de la dirección artística, los decorados, el montaje y hasta la fotografía de sus películas, además de escribirlas y realizarlas. Entre los colaboradores que le han sido más fieles cabe destacar al encargado de vestuario Piet Bolscher (“Blanche”, “Cuentos inmorales”, “Tres mujeres inmorales”, “L’armoire”, “Dr.Jekyll et les femmes”), que trabajó igualmente con Costa-Gavras y Robbe-Grillet, y los directores de fotografía Guy Durban (“Théatre de Monsieur & Madame Kabal”, “Goto, isla del amor”, “Blanche”, “Cuentos inmorales”), autor también de un magnífico texto sobre Mandiargues publicado en la primera reedición de “Le Musée noir”, y Bernard Daillencourt (“Cuentos inmorales”, “La Bestia”, “Tres mujeres inmorales”), el operador de cámara oficial de David Hamilton en “Bilitis”, “Laura, las sombras del verano” y “Tiernas primas”.

Las sinopsis se publicaron en el fanzine 2000maniacos, en el número 24,  fechado en diciembre de 2001.

‘THÉATRE DE MONSIEUR & MADAME KABAL”. Francia, 1962-1967.

Primer y único largometraje animado de Borowczyk. Enteramente dibujado por él. Un hombrecillo inofensivo y una mujer arpía (el señor y la señora Kabal) protagonizan una serie de sketches domésticos de inspiración surrealista. Automatismo y asociación de ideas al servicio de un humor audiovisual de alta graduación. Al principio y al final de la función, el propio director-dibujante irrumpe en la pantalla. “Me llaman Boro”, le dice a la Sra. Kabal. Un detalle curioso: el metraje está salpimentado con postales de Fin de Siglo e imágenes reales de chicas en bañador.

‘GOTO, L’ÎLE D’AMOUR’. Francia, 1968.

Versión española: “Goto, isla del amor”. Por un lado, es una divertida alegoría política antitotalitaria a lo “Ubu Rey”, de Alfred Jarry; por el otro, una fascinante recreación del cine mudo con ramalazo nórdico. En una isla ficticia habitada por seres humanos cuyos nombres comienzan con la letra G, un condenado a muerte es amnistiado por capricho del monarca. Sin querer, este personaje descubre que la Reina (encarnada por Ligia Branice, musa y pareja sentimental de Borowczyk) mantiene relaciones sexuales con su profesor de equitación. Los acontecimientos se precipitan: hay suicidios, asesinatos, ajustes de cuentas y hasta una resurrección surrealista. La escena de los funerales inspiró una muy similar en la película “Institut Benjamenta”, de los hermanos Quay.

‘CONTES INMORAUX’. Francia, 1974.

Versión española: “Cuentos inmorales”. Largo compuesto por cuatro historias independientes. “La marée” es una adaptación literal de un relato de Mandiargues: un adolescente (Fabrice Lucchini) obliga a su primita (Lise Danvers) a que le practique una mamada mientras sube la marea. En “Thérèse Philosophe”, una quinceañera beata (Charlotte Alexandra) se masturba con un pepino después de excitarse con los objetos y libros antiguos que encuentra en una habitación donde ha sido encerrada como castigo por llegar tarde a casa. “Erzsébet Báthory” es una detallada descripción de las actividades cotidianas de la condesa húngara del siglo XV que acostumbraba a bañarse con la sangre de jóvenes campesinas. Paloma Picasso, la hija del pintor, encarna al personaje. La última historia se titula “Lucrezia Borgia”. Está ambientada en la Roma de 1498. Recrea un excitante ‘ménage-à-trois’ entre la célebre envenenadora (Florence Bellamy), su padre el Papa Alejandro VI, y su hermano el Cardenal César Borgia. Borowczyk disfruta recreando diferentes épocas históricas con cuatro brochazos decorativos, y se relame de gusto acariciando con el objetivo de la cámara los cuerpos femeninos de actrices y figurantes, en primerísimos planos detalle, forzando el encuadre, improvisando sobre la marcha. Los montajes de las escenas de masturbación y las de las duchas colectivas ponen cardiaco a cualquiera.

‘LA BÊTE’. Francia, 1972-1975.

Versión española: “La Bestia”. En 1972, el productor Anatole Dauman contrató a Borowczyk para que rodase un final impactante para la película de Alain Fleisher “Les rendez-vous en forêt”, protagonizada por Catherine Jourdan, maciza descubierta por Alain Robbe-Grillet en “L’Eden et après”. Fleisher no dejó que nadie manipulase su trabajo, pero Boro aprovechó el encargo para rodar un mediometraje inspirado por una antigua leyenda gabacha (la misma que late, por cierto, debajo del guión de la recién estrenada “El pacto de los lobos”, de Christophe Gans). Con el título de “La véritable histoire de la Bête de Gévaudan”, la pieza estuvo a punto de formar parte de “Cuentos inmorales”. Al final, se utilizó como clímax orgasmatrónico de “La Bestia”. La protagonista es una guapa heredera anglosajona (Lisbeth Hummel) que está a punto de casarse con un aristócrata francés. Mientras se soluciona el papeleo religioso, la joven pasa unos días en la mansión del novio, excitándose con los caballos, las lecturas y las malas compañías. Cuando ya no puede más de calentura, se imagina el choque sexual entre una antepasada de su futuro marido (Sirpa Lane) y una Bestia peluda y libidinosa. Borowczyk aprovecha este astuto giro de guión para combinar las imágenes del corto con las del largo. La excitación sube y el monstruo, armado con un pene de 45 centímetros, acaba inundándolo todo de esperma.

‘LA MARGE’. Francia, 1975.

Versión española: “Una mujer de la vida”. La obsesión sexual de un hombre de negocios felizmente casado por una prostituta caprichosa. Extraña adaptación cinematográfica de la novela con la que Mandiargues ganó el Premio Goncourt en 1967. En la película, él es Joe Dallesandro, ‘sex-symbol’ de la Factory de Andy Warhol, y ella es Sylvia Kristel, en pleno subidón de autoestima tras el éxito de “Emmanuelle”. Boro traslada la acción de Barcelona a París, filma a los actores como si fuesen estatuas de carne, y se entretiene enfocando y desenfocando objetos en primerísimo plano. En las escenas de folleteo suenan canciones de 10cc y Pink Floyd. En su momento, no gustó a nadie. A mí siempre me ha parecido una rareza: tiene un tono depresivo que hipnotiza.

‘INTERNO DI UN CONVENTO/INTÉRIEUR D’UN COUVENT’. Francia/Italia, 1977.

Versión española: “Interior de un convento”. Los “Paseos romanos” de Stendhal le sirven de pretexto al director para encerrarse entre los muros de un convento italiano repleto de jovencitas en celo. Nada puede hacer la Madre Superiora para sofocar la rebelión sexual que se avecina. La institución religiosa parece un colegio mayor de los que salen en las historietas de la revista ‘Kiss’. Las novicias bailan semidesnudas en la capilla, se toquetean los pechos en el confesionario y reciben a sus amantes en la sala de bordar. Por las noches, las más audaces mezclan plegarias con masturbaciones, crucifijos con consoladores, estampitas de la Virgen con dibujos de penes erectos. Una monja toca el violín desnuda, y otra, también desnuda, practica yoga delante del reclinatorio. Sin duda, ésta es la película más jugosa y jocosa de toda la filmografía de Borowczyk. La única en cuyo reparto estelar coinciden sus dos fetiches femeninos: Ligia Branice y Marina Pierro. Una lección de manejo de cámara al hombro y un prodigio de montaje asociativo.

‘LES HÉROÏNES DU MAL/TROIS FEMMES INMORALES’. Francia, 1978.

Versión española: “Tres mujeres inmorales”. Femineidad, sexo y venganza a través de la historia. Una nueva vuelta de tuerca a la fórmula inaugurada en 1974 con “Cuentos inmorales”. La protagonista del primer ’sketch’, ambientado en el Renacimiento Italiano, es Margherita (Marina Pierro), la ’fornarina’, modelo y amante del pintor Rafael. Después de divertirse mucho posando y follando en el estudio del artista, seduce a un banquero para robarle las joyas. Al final, reparte pastelitos envenenados y regresa con su novio campesino. La segunda mujercita inmoral se llama Marcelline (Gaëlle Legrand). Es una pizpireta Lolita de Fin de Siglo. Se pasa las horas muertas jugando con un conejito blanco en el jardín de su casa, recalentándose las tetitas al sol. Una mala tarde, azuzados por una sirvienta envidiosa, los padres de la niña cocinan a la mascota peluda y se la comen. Para vengarse, Marcelline entrega su virginidad a un matarife negro. Luego, con un cuchillo de carnicero, les corta el pescuezo a mamá y papá. El argumento se basa en el relato “Le sang de l’agneau”, de Mandiargues, incluido en el libro “Le Musée noir”. Marie (Pascale Christophe), una burguesa parisina de finales de los 70, sufre un secuestro con violación en la tercera y última parte de la película. Su perro, un doberman negro, la rescata y, de paso, asesina al pesado de su marido. Lo mejor: el ambiente sensual del primer episodio y la atmósfera ’hamiltoniana’ del segundo, rota con una salvaje pincelada gore.

‘DR.JEKYLL ET LES FEMMES/LE CAS ÉTRANGE DU DR.JEKYLL ET MISS OSBOURNE’. Francia, 1981.

La versión cinematográfica más enloquecida y rabiosa de la novela corta de Stevenson. Udo Kier interpreta al Dr.Henry Jekyll. Marina Pierro es su novia Fanny Osborne. Para celebrar el compromiso matrimonial entre ambos, se organiza una cena en casa del primero. La velada se convierte en una orgía de sangre y sexo a medida que un misterioso personaje, Mr.Hyde (Gérald Zacberg), va ensartando uno por uno a todos los invitados con su monstruoso miembro de color rojo. Patrick Magee interpreta a un general psicótico y Howard Vernon es un científico chapado a la antigua. Cuando el espectador ya se ha acostumbrado a la música electrónica, los espacios cerrados, los diálogos de besugo, los flashes de luz azul y los estallidos de violencia irracional que salpican el metraje, Borowczyk acelera el ritmo en el tramo final y transforma las últimas secuencias en un maremagnum de imágenes alucinógenas. Henry Jekyll y Fanny Osborne se sumergen en una bañera llena de droga, pierden el control y se devoran el uno al otro.

‘CÉRÉMONIE D’AMOUR’. Francia, 1987.

Adaptación cinematográfica de uno de los últimos y más sofisticados textos de Mandiargues: la novela “Tout disparaîtra”. Un joven anticuario (Mathieu Carrière) conoce a una misteriosa mujer (Marina Pierro) en el Metro de París. Juntos visitan la iglesia de Saint-Germain-des-Prés antes de encerrarse en un ‘boudoir’ lleno de mariposas vivas. Allí, la mujer se transforma en un súcubo sexual y el hombre se entrega a sus más bajas pasiones. El lenguaje literario lo impregna todo. Las imágenes parecen sacadas de una ensoñación simbólica. Boro despliega su arsenal estilístico con la meticulosidad de un viejo profesor, sin concesiones a la galería. Esta es, probablemente, su película más personal.

Abbas Kiarostami

Publicado: marzo 16, 2010 en Culto, Holy Director

Uno de los cineastas y fotógrafos más influyentes y controvertidos del Irán posrevolucionario y uno de los más consagrados directores de la comunidad cinematográfica internacional, Kiarostami pertenece a la generación de cineastas que creó la renombrada New Wave, movimiento del cine iraní que comenzó en los ’60 y se popularizó a partir de 1970. Esta corriente creó filmes artísticos innovadores con un alto contenido filosófico y político; algunos empleando realismo, otros mediante metáforas. También es poeta; publicó una colección de sus producciones en 1999.

Menos es más, es la sencilla pero contundente declaración a un mundo que ama la transparencia, el diálogo, la sinceridad, los desahogos emocionales, las preguntas y la información; las películas de Kiarostami lo reprenden y avergüenzan con su lógica de la contemplación. Su cine llega a la transparencia por un camino inverso: el de la sustracción. Personajes y situaciones opacas que nos deberían parar siempre con sus móviles y últimos significados. Vaciar el estanque para procurarse los pescados, decía Bresson. Un arte menor el de Kiarostami. Menores fueron, y son, esos recorridos por el paisaje de Irán que nos revelan a un voyeur para quien la realidad sólo adquiere sentido si se encuadra a través de una puerta, de una ventana, de un espejo retrovisor, de una cámara de cine; operación que a su vez, por omisión, le da significado a lo que está por fuera de ese cuadro. He aquí una primera operación de sustracción: la propia de un arte de la mirada que nunca lo ve todo, que siempre pasa de largo, que reconoce y vive de sus limitaciones.

Sus personajes, recuperados de las zonas más grises de la existencia, donde las emociones básicas reclaman su derecho a existir. Segunda operación de sustracción: rehuir la construcción dramática con sus clímax y desenlaces, y dejarnos conviviendo con situaciones desnudas frente a las cuales no estamos preparados ni advertidos para reaccionar. De ahí la ligazón del cine de Kiarostami con el neorrealismo: uno y otro evitan las convenciones dramáticas y potencian en cambio las contradicciones de los personajes, de los objetos, de los paisajes, que se hacen visibles por la existencia material de la imagen. Como el neorrealismo, el cine de Kiarostami es un análisis de la realidad desde su superficie visible: un cine superficial.

Ese trabajo intensivo sobre la realidad habría de llevar el cine de Kiarostami a las aún más radicales operaciones de sustracción que emprende en sus tres últimas películas: Diez, Cinco (dedicada a Yasujiro Ozu), y Diez en diez, un trí­ptico que es una legítima agresión al espectador, y que instala a Kiarostami en la simple categoría del más moderno de los cineastas.

Si el cine clásico, de acuerdo con sus teóricos, conviene en unas premisas que se pueden resumir en que es altamente comunicativo, crea estructuras cerradas, es omnisciente y se apoya en la relación causa-efecto, el cine moderno en su estación Kiarostami es francamente opaco, abierto a múltiples desarrollos y significados, concentrado en fragmentos más que en la totalidad, y definitivamente aleatorio. Frustra de esa manera, de palmo a palmo, las ilusiones del espectador y su necesidad de consuelos y seguridades dramatúrgicas.

Las tres últimas películas de Kiarostami profundizan esa tensión con el espectador medio que ya se insinuaba en la amplia obra anterior del director: en Close-Up, en la Trilogía de Koker (¿Dónde está la casa de mi amigo?, La vida y nada más/Y la vida continúa, y A través de los olivos), en El sabor de la cereza, en El viento nos llevará, por mencionar sólo las películas a las que hemos sido expuestos. Tensión expresa en la manera como Kiarostami desnuda los mecanismos de la representación y rompe el sagrado velo de la ficción: el cine que filma al cine y que al filmarlo lo impugna,  y su calculada dosificación de emociones. Es el viejo tema del cine como registro/documento del mundo y no como su engaño/representación.

Si algunos temen que el cine de Kiarostami avance hacia el silencio, hacia el No Cine, es porque secretamente intuyen que el silencio es la forma final de la estética. Otros siguieron caminos similares hace tiempo, pero nadie como Kiarostami ha logrado establecer un entramado de creación y difusión donde todos los lugares y todos los apoyos se sostienen y refuerzan mutuamente para ampliar sus posibilidades de creador infatigable. En una época redundante como la nuestra, obscenamente permisiva, sólo es posible entender a un artista que se limite a sí mismo y que encuentre en esa autocensura su mueca de libertad.

Frank Rikovicz

Si se quiere hablar de verdadero cine independiente, gore, trash, clase b, porno, zombies, bajo presupuesto y muchas ganas de hacer películas, no hay nadie mejor para eso que Troma Entertainment. Con más de 30 años haciendo grandes cintas, Lloyd Kaufman se ha convertido en uno de los productores y directores más influyentes de los últimos años. Troma cuenta con más 1,000 películas y cientos de directores, actores y equipo que han participado a lo largo de los años en tan delirantes proyectos. Troma es algo que para muchos estaba en extinción, sin embargo, aparentemente cada día cobra más forma, recaudando dinero en internet y con la venta de las películas, ésta productora de alto rango independiente, ha filmado varias de las mejores y más desquiciantes películas de todos los tiempos.

Sea o no que Kaufman aceptará la fama (o la culpa) para estas atrevidas críticas y redundantes éxitos de taquilla, no puede haber ninguna duda de que lo que Kaufman ha logrado es enorme. En 30 años, Kaufman, junto con su amigo y compañero de Yale, Michael Herz,  han construido encima de una empresa joven que lucha por encontrar su voz en un campo lleno de competidores para el estatus de leyenda, como único sobreviviente, un bastión de la verdadera independencia, y una mayor concentración en el mundo de este campo. Entre la colección de Troma Entertainment, han resurgido las primeras actuaciones de estrellas como Kevin Costner, Billy Bob Thornton, Samuel L. Jackson, Robert De Niro, Dennis Hopper, Dustin Hoffman, Fergie y muchos otros. Como cineasta, Lloyd Kaufman ha acumulado una notable lista de créditos, así como una lista más extraordinaria de los débitos a los tiburones de préstamo y a las casas de empeño en Nueva York.

A finales de los 1960, Kaufman se matriculó en la Universidad de Yale, declaraciones suyas afirman: “En Yale me pusieron en un dormitorio con dos fanáticos del cine, y yo sabía que todo había cambiado irrevocablemente” De hecho, Kaufman fue infectado con un amor a las películas de las que nunca se recuperó. En 1971, Kaufman, conoció a su futura pareja Michael Herz en Yale. El Universo Troma nació en 1974 con una serie de muy original, sexy comedias como Squeeze Play! y Waitress! Y otros títulos que terminan con un signo de exclamación.

Kaufman mostró a sus anteriores productoras en 1984 su avance del El Vengador Tóxico. Porsupuesto que el proyecto fue rechazado y el financió la cinta con dinero de su bolsillo. Esta historia de un club de salud MOP con un chico llamado Melvin, que se transforma en una criatura deforme de su tamaño y fuerza sobrehumana tocó la fibra sensible con el público y críticos por igual, lo que demuestra que existe un gran número de personas que estaban interesados en ver las cosas así Kaufman . El Vengador Tóxico llevó a una serie animada de televisión, “Toxic Crusaders”, varios títulos diferentes de cómics (publicado por Marvel y, más recientemente, propia e independiente Troma’s impronta del cómic), y tres secuelas. La película más reciente de la serie es Citizen Toxie: El Vengador Tóxico Título IV.

El éxito de El Vengador Tóxico fue seguido por una cadena de triunfos comerciales y artísticos, en una vena similar, la mezcla de fantasía, acción pesada, la comedia y el erotismo en un estilo que sólo puede describirse como “Tromatic”. Estas películas, incluyendo la clase de la trilogía de Mutantes en la universidad, Kabukiman policía de Nueva York, y la guerra Troma, fueron a menudo ignoradas o despreciadas por los intelectuales de la época, y en realidad hablaban a toda una generación de jóvenes que rechazaron el proxenetismo de las películas comerciales de mediados y finales de los 80.

Troma pasó a convertirse en un colectivo de varios directores de cine en sí, incluyendo a Quentin Tarantino, Kevin Smith, Mike Judge, Peter Jackson, y Trey Parker. De lo cuales Troma ha sido una gran influencia para sus carreras. Gracias a estos admiradores, Kaufman se ha podido a hacer los cameos en películas como Orgazmo de Trey Parker y La Fiebre de Eli Roth.

Últimamente, Kaufman y el equipo de Troma han comenzado a ganarse el respeto incluso de sus críticos más duros. Tromeo & Juliet se convirtió en una sorpresa de teatro y crítica positiva, ganando el primer premio en el Festival de Fanta en Roma. Opus siguientes de Kaufman fueron el terror más firme, inspirada en el libro All I Need To Know About Filmmaking I Learned From The Toxic Avenger, durante seis meses en Los Angeles. Además, Kaufman ha sido un invitado de honor en varios festivales internacionales de cine y retrospectivas de Troma en todo el mundo. El Festival de San Sebastián, el British Film Institute, la Cinemateca Francesa, la Cinemateca Americana, el Chicago International Film Festival, el Archivo de Cine de UCLA, el Festival de Cine de Tokio, y el Festival Internacional de Cine de Shanghai son algunos de los lugares en los que Kaufman  se llena de elogios y bebidas libre.

En 2003, Kaufman recibió el premio Lifetime Achievement Award en el festival de cine fantástico de Amsterdam. En enero de 2000, Kaufman fundó el Festival de Cine de TromaDance en Park City, Utah. Decidido a hacer cine independiente de nuevo para la gente, Kaufman estableció un festival donde no hay entrada a los cineastas para presentar sus películas, ni hay ningún ingreso con cargo a los miembros del público. El Festival de Cine TromaDance presenta un amplio espectro de películas y estilos de cine, creando una oportunidad para que todos puedan poner su propia visión personal sobre la película y que han visto.

Es la historia compleja de un verdadero cinéfilo, en donde a lo largo de los años se ha demostrado ser un aguerrido a su arte y a sus creencias estéticas. Cientos de películas de Troma se pueden comprar en Internet y al momento de adquirirlas, ayudas a este enorme proyecto a seguir existiendo. Adjunto el link de Troma y algunos trailers de las divertidas, psicóticas, delirantes, alucinógenas y bien armadas cintas de Troma Enterteinment.

http://www.troma.com/

Michel Dorantes de Malliard