Birdemic y The Room

Publicado: mayo 11, 2010 en Culto

REPORTAJE: CINE

Por qué nos gusta el cine malo

Es la cita mensual en un precioso cine en el Village de Manhattan. La cola la pueblan cinéfilos, curiosos y habituales, y la sala �como en cada pase desde hace un año� ha colgado el cartel de “todo vendido”. La novedad es que la audiencia se dispone a visionar un filme de 2003 al que nadie hizo caso hasta hace unos meses y que lleva por título The room [La habitación]. La cinta en cuestión versa sobre un triángulo amoroso y ha sido calificada como “la peor película de culto de todos los tiempos”. Sólo hay que echar un vistazo a los tráileres para darse cuenta de que la definición podría ser bastante exacta.

Detrás del fenómeno se encuentra el actor, director, guionista y productor austriaco Tommy Wiseau, un hombre de mirada oblicua al que nadie le pilla el truco, alimentando la pregunta clave: ¿tanta ineptitud es sólo una postura o la consecuencia de una falta total de talento? “Es el Ciudadano Kane de las malas películas”, declaraba en 2008 Ross Morin, un profesor de artes cinematográficas de la Universidad de Minnesota a la revista Entertainment Weekly (la misma publicación que llamaba a Wiseau “el Orson Welles de la basura”). “La actuación es mala, el guión es malo, la música es horrible”, añadía Chris Bonk, que afirmaba haber visto la película más de 15 veces.

En cierto modo, el filme recoge el guante del antiguo cine de guerrilla que se hacía con cuatro duros, y su éxito demuestra que en las alcantarillas del séptimo arte se pasa mucho mejor que en las torres de cristal de los grandes estudios. Así, en el interior de la sala, y como si se asistiera a un pase de The Rocky Horror Picture Show (el mítico musical de Jim Sharman), el público repite las frases de cada uno de los personajes y jalea las imposibles poses del protagonista, que se asemeja a uno de esos actores del método, eso sí, bajo el efecto de los psicotrópicos.

The room no es un fenómeno único: ahora mismo, en la costa este de Estados Unidos todos hablan de Birdemic: shock and terror, una película hecha por un vendedor de software llamado James Nguyen, que ha querido rendir su particular homenaje a Los pájaros, el mítico filme de Alfred Hitchcock donde los pobladores del cielo enloquecen y deciden empezar su particular guerra con los humanos.

“Cuando el verdadero aficionado al cine ve la autenticidad con la que se presenta Birdemic, se le olvida cualquier pequeña imperfección que se haya podido cometer”. Lo dice el propio Nguyen, vía telefónica, desde Los Ángeles. El realizador, que se autodefine como “el maestro del thriller romántico”, se va animando a medida que avanza la entrevista hasta soltar la bomba: “Un gran estudio de Hollywood me va a dar 20 millones de dólares para grabar la segunda parte de Birdemic en 3D”. Ante la incredulidad del periodista, da medio paso atrás: “Bueno, no es seguro, pero estamos negociando”. Y acaba admitiendo que de momento va a seguir vendiendo software “porque el tema del trabajo está muy mal”. Asimismo, Nguyen está seguro de que “en España veréis muy pronto la película porque tendremos distribución mundial”. El realizador asegura que su película “no es ninguna broma” a la pregunta de si realmente cree que ha hecho un buen producto o si se ha metido por error en el berenjenal de la comedia involuntaria: “Lo repito, la película la he hecho en serio, he estudiado mucho los movimientos de cámara, y es un thriller romántico”.

La propuesta ha sido reseñada por periódicos como The Guardian o The New York Times, que la califican de “horrorosa” y se acuerdan de aquel realizador trash llamado Ed Wood Jr.: “Yo estaba en el aeropuerto de San Francisco esperando para coger un avión y vi que Birdemic estaba en la portada de The New York Times. Fue un momento emocionante para mi carrera de director”, rememora Nguyen. Al final, el maestro pide unos minutos para realizar “una declaración” en la que básicamente arenga a las masas para que conviertan su película en un clásico a la altura de Con la muerte en los talones y la citada Los pájaros, y se despide recordando su amenaza en 3D.

Lo último en este movimiento popular de “lo malo, si terrible, dos veces bueno” es Best worst movie, un documental de Michael Stephenson que disecciona minuciosamente el rodaje del que para muchos resulta ser el peor filme de todos los tiempos, Troll 2 (un engendro sobre, sí, trols tragahumanos en un pueblito de EE UU). Está visto que el trono está muy discutido. El documental ya se ha ganado el epíteto del “Rocky Horror Picture Show de la generación MySpace” (parece que el legado del Dr. Frank-N-Furter da más de sí de lo que imaginábamos) y ha realizado varios tours con todo vendido donde los seguidores acuden con máscaras de látex o cubiertos de sangre verde de trol.

The room y Birdemic cuentan por centenares de miles los visionados de sus grotescos tráileres y su ejército de fans no para de crecer, aunque por razones muy distintas a las que sus directores y guionistas hubieran querido: es el signo de una era, cine de crisis para tiempos de crisis.

Toni García-Nueva York

Fuente: El País, 07/05/10

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