Shūji Terayama [Cortos]

Publicado: abril 9, 2010 en Culto

Poeta de vanguardia japonesa, dramaturgo, escritor, cineasta y fotógrafo. Según muchos críticos y seguidores, fue uno de los creadores más productivos y provocativos de Japón. Terayama entró en la Prefectura de Aomori High School en 1951, y en 1954 fue a la prestigiosa Universidad de Waseda Facultad de Educación para estudiar el idioma japonés y la literatura. Sin embargo, pronto abandonó porque cayó enfermo con síndrome nefrótico. Recibió su educación a través del trabajo en los bares de Shinjuku. Su obra incluye una serie de ensayos alegando que se puede aprender más sobre la vida a través del boxeo y las carreras de caballos, que por asistir a la escuela y estudiar duro.

En consecuencia, fue una de las figuras centrales del “fugitivo” movimiento en Japón a finales de 1960, como se muestra en su libro, el juego, y la película “Throw Away Your Libros, Ejecutar en las calles. En 1967,  formó la Terayama Sajiki Tenjo grupo de teatro, cuyo nombre proviene de la traducción al japonés de la película de 1945 de Marcel Carné “Les Enfants du Paradis” por lo que se puede traducir como “hijos del cielo” aunque tiene un significado similar a la expresión Inglés “Peanut Gallery”. La compañía se dedica a la avant-garde y realizó una serie de jugadas controversiales desde una perspectiva iconoclasta.

Es muy complejo hablar de Shuji Terayama fue uno de los creadores más provocativos y originales del Japón, anarquista-pop, hay libros completos dedicados a sus letras, a su cine, a sus colaboraciones y a sus ensayos. Tuvo una infancia difícil donde no faltaron los abusos. Su padre falleció cuando él era muy joven, su madre se vio obligada a buscar trabajo en una base militar americana y Shuji terminó a los 9 años viviendo con unos familiares. Con más de 200 obras literarias publicadas [muchas de ellas escritas para el grupo teatral de vanguardia Tenjo Sajiki, de alta carga erótica y crítica social], 4 largos y más de 20 cortos, se consolidó como una de las principales figuras del movimiento “escapista” japonés de los años 70.

Algunas de sus instalaciones y cortos más famosos:

Emperor Tomato Ketchup [1971]

Una condensación de los puntos climáticos del original de 85 min. [1969], esta versión cuenta con sobreimpresiones agregadas para la TV alemana. Los niños hacen la revolución y toman el poder, condenando a sus padres por privarles de su libertad sexual y de expresión. Con escenas de pedofilia y violencia que poco tienen que ver con las que estamos acostumbrados, un claro ejemplo de la fascinación de Terayama por su infancia perdida.

El Juramento del Vestido de Mariposa [1974]

El diálogo entre obra y espectador es otro de sus grandes temas. Utilizando instalaciones o actores intercambiando líneas con un infiltrado en el público [o incluso, haciéndole atravesar la pantalla como en Roller de 1974] el cine y sus metamundos son materia de exploración. En este caso, tenemos en una dimensión una orgía a base de pollo y sexo tras un filtro arcoíris. Y sobre él, unas sombras humanas murmurando, observando, interactuando entre ellas. Aunque parezca extraño, este corto refleja las memorias más tempranas de Terayama, ya que los familiares que le acogieron de pequeño le dieron un lugar para dormir bajo la pantalla del cine local. Shuji despertaba intermitentemente con imágenes gigantes sobre él y las sombras de los espectadores frente al proyector…

Una introducción al Cine para niños y jóvenes II [1974]

Originalmente hecho para el festival de “100 pies de película”, este corto forma parte de una trilogía [de 300 pies en total]. Para poner a prueba a los miembros del jurado, Terayama proyectó los 300 pies utilizando 3 proyectores simultáneos, conservando así el tiempo de duración exigido. Esta pieza en concreto, teñida de azul, explora el ambiente gay que tanto sugiere en sus pelis e introduce una de las escenas más provocadoras de la época.

El Proceso [1975]

Terayama escribió una vez que no le interesa la habilidad de la cámara para contar la verdad, sino su habilidad para mentir tan convincentemente. En este film describe una serie de escenas amorosas [y no tanto] a través de la simbología de un clavo y el arte de martillar. La penetración, desde el sexo hasta el espionaje y la represión, le permite jugar con todo tipo de situaciones y personajes: la sádica, los apasionados, el moralista militar, el religioso abstinente… La poética que surge de la repetición del arte de poner clavos [y de quitarlos] da mucho de sí.

La máquina de leer [1977]

Fiel a la premisa que mentara su largo “Arroja los libros, recorre las calles”, este film en rabioso blanco y negro narra el sinsentido del sistema educativo japonés que te obliga a aprender como un loro para luego olvidarlo todo en la escuela de la calle. Trabajando fantásticamente con el granulado y la sobre y sub-exposición, nos va revelando la historia de estos extraños seres humanos, máquinas de leer.

Salomón Nataniel

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