Claire Denis

Publicado: enero 12, 2010 en Culto

Los fundamentos y las “normas” que supuestamente sigue el cine, son en teoría una ley irreductible, hechos que en los últimos años las productoras se han encargado de refutar y dirigir a su modo y conveniencia comercial. La experiencia de intentar ver Avatar el sábado en una plaza atiborrada, llena de filas interminables, gente comprando comida y niños desesperados y locos aprovechando la misma demencia con la que sus padres se veían ahí atrapados; me dejó de nuevo la sensación del complot, de la decadencia consumista y en lo que se ha convertido una buena película publicitada hasta por los huevos. Perdí las ganas de ver cualquier cosa, y mejor fui a cenar con mi chica. Así Hollywood lleva años, encargándose de romper la esencia y la magnitud de una obra de arte, de un argumento; se crea la diferencia entre el “buen” cine y el “mal” cine: la narrativa, el espacio, los temas y las intenciones al momento de hacer una cinta. Y creo queda claro, y por si las dudas no, el mejor ejemplo es la directora Claire Denis.

Cada determinado tiempo en la historia del cine, se levanta un director con los ojos expectantes y la palabra lista para ser expresada, en el caso de Claire Denis, la magnitud de sus detalles y la sensibilidad desbordada, la han convertido en una de las creadoras más significativas de nuestra generación.

La distribución comercial ha castigado injustamente a esta impresionante directora francesa y se ha logrado ver pocas veces alguna de sus cintas en cartelera nacional.

Chocolat es su ópera prima; la película es el viaje del regreso afectivo de France a Camerún, lugar donde vivió los momentos más definitivos de su infancia. Claire Denis nos muestra en esta película las tensiones afectivas de una mujer confrontada con su pasado, y con esa mujer nos sugiere las tensiones políticas de un país confrontado con su pasado colonialista.

La primera secuencia de la película vemos a France mirando el paisaje por la ventanilla de un carro en el que viaja al pueblo donde una vez vivió. Estamos en Camerún con France, el paisaje pasa y la imagen se queda por el tiempo necesario en la pantalla para que recuperemos el sentimiento de lejanía y evocación. Elegancia de la imágenes que se hacen una con lo sentimientos. Justo después de que desaparece el paisaje estamos en la casa gigante de la niñez de France en una pequeña aldea rural, estamos con con su madre Aimée y con el criado de la casa Protée. Casi toda la película se dedica a mostrarnos la tensión que hay en la relación entre Protée y Aimée. Relación que puede ser un espejo en el que se puedan mirar las relaciones de dominación y resistencia entre dos culturas.

La película es el reflejo de ese conflicto gigantesco que opone a Protée y a Aimée. Esa tensión que es ante todo sexual. Tensión que es la negación de la posibilidad del encuentro entre ellos. Y así se podría resumir el cine de Denis, sexual, elaborar la tesis sobre el sexo a partir de momentos ásperos y recuerdos añejos.

Pero no puede haber deseo, sólo su imposibilidad, su negación en el punto mismo donde éste se nota como una evidencia sensorial. Por eso dirían los incautos, no pasa nada. Ese es su mayor logro. Porque realmente -¿objetivamente?- no puede pasar nada. Lo único que puede pasar es esa agitación interna que da la impotencia. Pequeña y silenciosa película, es una lección gigantesca de relaciones humanas, de política y de cine.

Beau Travail es una película sobre el cuerpo masculino. Una aproximación al cuerpo masculino en el ambiente militar. En palabras de la directora es una película sobre “el mito del guerrero, sobre los hombres entre ellos”. La mayor parte de la película se dedica a mostrarnos la forma en que un grupo de legionarios franceses entrenan y se preparan para una guerra, tan improbable como inútil, en un inhóspito paraje de Djibouti en África oriental. La película se centra en los gestos, los movimientos, el sudor, los saltos, la piel, los músculos, los cuerpos casi desnudos, la fuerza física y el rigor del entrenamiento. Con esta cinta Claire Denis plantea la destrucción de lo militar -¿el antimilitarismo?- por la vía de la contemplación y la mirada femenina. Porque aquí lo militar es lo estrictamente masculino, la disciplina antes que el afecto, el orden antes que el hombre. Claire Denis se dedica a mostrar todos los detalles de este mundo con la rigurosidad de un zoólogo que analiza una comunidad de animales salvajes. Al final la paciencia de la directora gana y el mundo militar vuela en pedazos destruido por su propia falta de sentido común, por su inhumanidad y fundamentalmente por su estupidez.

Trouble Everyday, tal vez su película más conocida; retrata el conflicto de todos los días por mantener a raya lo monstruoso que está dentro de Shane (Vincent Gallo). Pero no es fácil mantener a raya lo monstruoso cuando se es una bestia. Cuando no se está bien. ¿Pero quién lo está? Hay voces del interior, voces que salen de las venas, que impulsan a otros menesteres, digamos atípicos, voces de las tripas que llaman a la sangre, al placer de la sangre. El reto es satisfacer esas voces de la oscuridad del alma sin estropear lo amado. Pero, ¿hasta dónde se pueden domesticar esos jalones de lo sucio que hay adentro? Todo eso es Trouble Everyday. Por eso la importancia del título original. Por eso la repulsión a la versión mexicana de “Sangre Caníbal”.

De la ceremonia del monstruo y su deseo sexual por la carne y por la sangre. Es el retrato detallado de cómo surge ese deseo, de cómo se lucha contra él, de cómo se pierde contra él, de cómo se le dirige y cómo se le consuma. Retrato de un deseo dislocado, un deseo redirigido para evitar el deseo verdadero que es imposible porque sólo se consumaría en la muerte.  Claire Denis nos muestra lentamente como se desenvuelve la contradicción de amor, deseo y muerte en la vida diaria de un ser afectado.

Trouble everyday es el rostro perdido de Vincent Gallo, su boca untada de sangre, sus dedos untados de sexo, su mirada desesperada ante lo inevitable, su mano suave para ella. Y también, y en una dosis no menospreciable, Trouble Everyday es la música de Thindersticks. Una música que siempre se está despidiendo de algo. Música hecha para la película. Escenas hechas para la música. “hay una escena en la que Vincent Gallo está mirando a su esposa bañarse y puedes ver vello púbico moviéndose en el agua. Es una de las canciones de Stuart. [Vocalista y guitarrista de Tindersticks] Mis películas están llenas de entrecruzamientos”.

Dejo en entredicho, que las películas de Claire Denis, a pesar de que faltan muchas en esta reseña, nos dan lecciones, nos muestran la belleza en estado de pureza y sobretodo, nos enseñan lo que es el verdadero cine, cómo hacer cine, comprender al cineasta y desarrollarlo en todos sus aspectos.

Michel Dorantes de Malliard

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