Paul Morrisey

Publicado: diciembre 17, 2009 en Uncategorized

Hablar de Morrisey, es hablar de Warhol, del Factory, de Velvet Underground, de Joe Dallesandro, de la trilogía Flesh, Chelsea Girls, Dogma 95 y muchas otras colaboraciones de culto que rodean a uno de los directores norteamericanos más naturalistas y contraculturales del siglo XX.  Cuando en 1965, después de haberse graduado de Literatura Inglesa y comenzar a hacer sus primeros cortometrajes experimentales en 8mm, fue presentado a Andy Warhol; comenzaría una asociación única y propia de la época en la que Morrisey dirigiría todas las cintas del Factory, siempre y cuando las ventas de las obras las manejara Warhol. Así, Paul Morrisey comenzaría a grabar sus siguientes proyectos, por esas mismas fechas, él fue quien le dio la idea a Andy Warhol de apadrinar a una banda de rock, con The Velvet Underground, acompañados por la alemana Nico, se iniciaría uno de los momentos cinematográficos más significativos del Factory al grabar Chelsea Girls (1966).

Al mismo tiempo que Morrissey representaba al grupo neoyorquino, comenzó a dirigir y coordinar todas las películas experimentales que formaban parte de la “marca” de Andy Warhol, entre ellas My Hustler (1965), Imitation of Christ (1967) y Bike Boy (1967).

Después de Lonesome Cowboys (1967), película que dirigió, escribió y produjo en su totalidad, Morrissey tomaría definitivamente el control de todos los filmes presentados por Warhol. En 1968 comenzaría la trilogía Flesh con la película del mismo título, a la que siguieron Trash (1970) y Heat (1972). Las tres películas narraban la historia de un prostituto interpretado por Joe Dallesandro, cuyo cuerpo desnudo aparecía en buena parte del metraje incluyendo primeros planos de su pene, algo inédito hasta entonces en una película no pornográfica. Estas películas se convirtieron en objeto de culto tanto en la cultura gay, como por parte de la contracultura hippie, cuyo estilo de vida se representaba en estos films, algo que a veces se ha interpretado como una crítica a los valores de esta subcultura.

En 1974 rodaría en Francia e Italia las películas Carne para Frankenstein y Sangre para Drácula, también protagonizadas por Dallesandro. Aunque estos filmes serían parte de su colaboración con Warhol, la producción corrió a cargo de Carlo Ponti y eran una combinación de cine erótico y cine de terror de serie B que obtuvo un relativo éxito dentro de las midnight movies.

Tiempo más tarde, Warhol decide meterse de lleno en sus pinturas y la liga con Morrisey se rompe, dejando detrás el momento más lucrativo en el arte visual del Factory y marcando un legado importante en el cine norteamericano. Las cintas de Paul Morrisey constituyen un momento escénico y cultural de la época, una epopeya del outsider americano y una narrativa cargada de géneros visuales muy retroalimentados por las grandes interpretaciones de Dallesandro. El culto que ha generado Morrisey y Warhol se ha extendido de sobremanera y tal vez sea valorado de distinta forma ahora, pero en aquellos años, era algo tabú, era una propuesta formal y abierta para el arte y el cine.

Con el tiempo, Morrisey se negó a trabajar con productoras de Hollywood, dejó de hacer cine y se fue a Europa para formar parte del colectivo Dogma 95, en donde muestra todo su naturalismo exagerado y eleva sus cámaras a la realidad que siempre quiso trasgredir.

Frank Rikovicz

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