El padre del Trash, John Waters

Publicado: noviembre 12, 2009 en Uncategorized
Waters

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Apodado por el escritor William Burroughs como: “El Padre del Trash” John Waters se convirtió en un director de culto en los años 70 gracias a sus comedias inmundas, groseras, satíricas e irreverentes. Con títulos como “Pink Flamingos”, “Polyester” o “Hairspray” el director, guionista, productor, actor, fotógrafo y montador de Baltimore, es un referente básico del cine undergound más sucio, fresco, desvergonzado y camp, es decir, como afirmaba Susan Sontag, la expresión artística conscientemente artificiosa, estrafalaria, divertida y exagerada.

Influenciado por gente tan diversa como William Castle, Federico Fellini, Rainer Werner Fassbinder, Russ Meyer o Andy Warhol, Waters realizó y escribió cortos a mediados de los años 60. Entre ellos “Hag in a black leather jacket” (1964), “Roman candles” (1966), “The Diane Linkletter Story” (1969) o “Eat your make up” (1969), film rodado en 16 mm con un curioso argumento que seguía a unos secuestradores que raptaban a modelos para que éstas se comieran su maquillaje.

Muchas grandes personalidades han girado en torno a John Waters, pero sin duda la más emblemática ha sido Divine, un Drag Queen que le dio vida a múltiples personajes de Waters, y que marcó toda una época y un género al protagonizar Pink Flamingos en 1972. Los primeros trabajos de Waters y Divine presentaban, bajo una estética marcadamente camp, personajes encantadoramente indecentes en situaciones escandalosas, con la ayuda de unos diálogos exagerados y llenos de excentricidades. Tres clásicos de esta época, “Pink Flamingos”, “Female Trouble”, y “Desperate Living”, forman la Trash Trilogy, que violentó los límites del decoro, lo convencional y, desde luego, la censura cinematográfica. Es particularmente célebre la escena final de Pink Flamingos, añadida al final de la cinta sin aparente continuidad con la trama pero sí con el personaje. Fue rodada en una sola toma sin efectos especiales: un pequeño perro defeca en la calle y Divine se come los excrementos del animal.

John Waters no deja lo estrambótico sólo para el cine. Auténtico amante del trash, declara abiertamente que una de sus mayores aficiones es la de asistir a los juicios. Sin ir más lejos, no se perdió uno solo de la familia Manson.

Realizó un spot para los cines de Estados Unidos recordando que no se debía fumar en las salas. Aparecía él, en un plano medio, fumando unas saboreadas caladas mientras insistía al público que no podía hacer exactamente eso por muchas ganas que tuvieran. Al final, se fuma más de medio cigarro de una calada.

Evidentemente, este es de los pocos casos en los que hay que ver todas las cintas. Mejores y peores, el inconfundible sello de John Waters hace de todas sus obras películas que escapan a los clichés tradicionales. Entre ellas: Cecil B. Demente; una apasionada sátira del cine de culto y un homenaje a sus directores favoritos, entre ellos David Lynch, Sam Pekimpah, Altman, entre otros.

Es un verdadero lujo tener a directores como Waters dentro de las líneas del cine actual, un icono que marcó una tendencia que revolucionaría el nuevo cine americano, un autentico promotor de la suciedad y la decadencia social; Waters nos deja siempre un mal sabor de boca, pero extrañamente acompañado por una sonrisa.

Salomón Nataniel


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comentarios
  1. Luis Alberto Arellano dice:

    Serial Mom es un clásico instantaneo. Este sí es uno de mis grandes.

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