Todd Solondz

Publicado: octubre 15, 2009 en Uncategorized
Todd Solondz

Todd Solondz

El cine más difícil de digerir y realizar, es sin duda el cine social que lleva como primicia la sátira, el humor negro, la ironía y el desencanto. Pocos los realizadores que de manera tan fría han logrado mostrar temas tan controversiales y complejos como son la pederastia, el aborto, la violación, el homicidio, el suicidio, la pubertad, y la depresión entre otros… Todd Solondz, es responsable de revolucionar el cine en los años 90, es el director más controvertido de su generación, siempre respetando su tendencia al cine independiente; también es productor y escritor de todas sus películas.

Su primer cinta Welcome to the dollhouse,  es una descarnada mirada sobre el mundo preadolescente de una chica de once años; la “fea” y “rara” del colegio quien es también la menos favorecida a la hora de los cuidados maternos, volcados mayoritariamente hacia su hermana menor.
La niña sólo lo pasa bien cuando piensa en un amigo de su hermano, de quien está enamorada. Pero quien se fija en ella es el chico más “pesado” de la escuela. El cuadro se complica cuando desaparece la pequeña por una distracción, quizás deliberada, de su hermana mayor. Y es ahí en donde la trama nos atrapa con una estupenda actuación de Heather Matarazzo. Llena de momentos incómodos para el espectador, de situaciones que provocan la pena ajena y de una ironía correspondiente a la pubertad que se convierte en una tremenda realidad de la suburbia americana.

Su segunda cinta Happiness, es una película independiente y políticamente incorrecta que cuenta, en formato de pequeñas historias personales que se entrelazan, la vida de tres hermanas que viven en Nueva Jersey, y cómo sus particulares existencias cambian a raíz de unos personajes secundarios atípicos y perfectamente retratados; aquí no hay tiempo para presentar una vida feliz y falsa, o unos personajes agraciados y amables; de hecho, puede que muchos vean en “Happiness” un corredor de mujeres y hombres que se corresponden más con la fea realidad de los tiempos que con edulcoradas comedias de situación con Cameron Díaz y Ben Affleck; desde un orondo Philip Seymour Hoffman con un convincente papel de onanista compulsivo en un trabajo a lo Dilbert, hasta una divertidísima y patética Jane Adams, en el papel de la dulce y comprometida Joy Jordan.

Es una película para reír y al mismo tiempo alucinar, sentir pena y algo de incomodidad, en varias de sus partes, donde lo tragicómico se vuelve sórdido y viceversa; los diálogos, increíbles, y la idiosincrasia de cada uno de los personajes, tallada a la perfección y estudiada para crear todo un abanico de pensamientos y reacciones variopintas, que chocan entre sí como en una obra de teatro bien construida.

Una película real, incluso descarnada a veces, con un final que de tan incorrecto, inmoral, dirían algunos, te fascina, una cinta en la que todos guardan un secreto del que tarde o temprano se sincerarán de la forma menos esperada. Muy recomendable. Por cierto, consiguió el Premio Internacional de la Crítica en el Festival de Cannes (1998).

Storytelling, tal vez es su cinta más criticada,. Lo más triste de todo es que parece que todo el mundo se vuelca en este tipo de humor porque está de moda criticar a una sociedad dirigida por un puñado de ineptos y seguida por millones de ignorantes, pero que cada día nos inunda más con sus métodos y costumbres. Tanto es así, que parece que ya no sabemos distinguir lo que es una crítica mordaz de una cinta de humor grueso al por mayor.

Los personajes de Solondz son seres maltratados por lo que les rodea, pero también por sí mismos. El mundo de este director es un lugar frío que sólo va a golpearte y que no va a dejarte la más mínima tregua. La redención, el final feliz, la luz al final del túnel son elementos que no existen en el universo de Solondz. Sus personajes son marginados por su fealdad física o por sus depravaciones. Son sufridores natos que transitan por la vida sin que nada bueno les pueda ocurrir.

La protagonista de ‘Palíndromos’ es una joven que desea tener hijos para tener a alguien a quien amar. Sus padres no están de acuerdo con que arruine su vida con un embarazo a los trece años. Según la historia va avanzando, las desgracias se van multiplicando en el accidentado periplo de Aviva. La estética y la fotografía son feístas, así como los ambientes resultan muy norteamericanos y deprimentes. Obviamente, todo esto es intencionado, pues no cabría otra elección para las historias que se nos cuentan. Solondz domina muy bien los recursos fílmicos y nos narra la película con una planificación concisa y que hasta podría parecer fría. Sin embargo, logra una identificación a pesar de ponérselo a sí mismo lo más difícil posible: “Cuando creas un personaje simpático, el público desea identificarse con éste. Nadie quiere identificarse con alguien desagradable, porque poca gente se ve a sí misma de esta forma”.

Michel Dorantes de Malliard

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