Médem

Publicado: septiembre 8, 2009 en Uncategorized
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Julio Médem en palabras de Stanley Kubrick; Es el cine Mediterráneo. No sé, hay una caricia en Médem, una delicadeza triste que habla por sí misma. A pesar del fracaso de su última cinta Caótica Ana, una producción mal encarada por la crítica, que a mi pesar es lo más terrible que haya hecho el director; las películas de Julio Médem guardan un reflejo suave, una obsesión constante por el amor, el sexo, la lejanía y la perdida.

Vacas (1992) es un puente muy importante para el cine español de los años noventa. La primicia de Médem con esta fantástica cinta, referente básico para el cine Vasco, es un caprichoso y metódico manejo de la forma y el fondo. Un par de secuencias con títulos y guerras, la rivalidad de generaciones guipuzcoanas por el territorio euskera; son un referente importante para lo que en aquel tiempo no se veía en la Iberia. Así Julio Médem marcaría una etapa importante dentro del cine español y una estética repleta de recursos narrativos grises y nostálgicos.

La ardilla roja (1993) es una historia de amor llena de fuerza y momentos hermosos. Una noche de verano, en San Sebastián, Jota, líder de un grupo musical, piensa en suicidarse. Pero, de repente, una moto choca contra la barandilla del malecón desde donde se va a tirar…Una chica ha tenido un accidente. Jota la lleva al hospital donde se hace pasar por su novio. Ella sufre amnesia y Jota inventa una vida juntos. Una importante revelación del cine español de aquellas épocas, una de las primeras cintas que se dobló a varios idiomas y que generó una variante seria dentro de los espectadores.

Tierra (1995) el tercer largometraje de Médem, es, posiblemente, el que encierre más claves de su mundo interior, de su complejo universo fílmico. Partiendo de una historia rural y aparentemente sencilla (un fumigador llega a un pueblo a acabar con una plaga de cochinilla que está asolando la tierra de los viñedos) el director nos conduce en un viaje cósmico a través de la intrigante y complicada mente del protagonista, guiados por unas confesiones en off que pretenden explicarnos la filosofía plasmada en el filme y que explican los actos del protagonista. Esto lastra en algunos momentos el desarrollo de la película, el engarzamiento de esos momentos plenos de poesía con los de la vida más cotidiana que rodean a los protagonistas, pero que actúan como un condimento necesario.

Los amantes del Círculo Polar (1998) Para muchos las historia de amor más triste que se haya hecho. Ana y Otto son dos niños de ocho años que un día se conocen a la salida del colegio. En ese mismo momento nacerá una historia de amor secreta y circular que se cerrará diecisiete años después en Finlandia, en el mismo Círculo Polar Ártico. La película nos narra la hermosa y dramática historia de amor que viven los dos protagonistas, desde su primer encuentro en la infancia hasta los veinticinco años. Una increíble estampa del viaje entre dos seres humanos, del destino que nos marca y de la paciencia para el desarrollo de la vida misma. Cargada de una belleza espectral y unas interpretaciones bastante aceptables. Es sin duda la cinta que llevó a la consagración a Médem. Recibiendo premios internacionales y convirtiéndose en culto para los que se auto flagelan, para los que gustan del llanto lento y los desenlaces trágicos.

Lucía y el sexo (2000) El director Julio Médem utiliza el sexo explícito para que el espectador tenga una visión más completa de los pensamientos de Lucía, por eso tuvo que hacer una serie B para presentarla en Estados Unidos. Lucía  es una camarera de un restaurante madrileño que decide viajar en busca de tranquilidad a una isla del Mediterráneo. Durante su estancia Lucía empieza a recordar los momentos más tristes con su anterior pareja gracias a Lorenzo, un escritor de novelas que supuestamente está escribiendo una historia muy parecida a la suya. Una brillante manera de interpretar el sexo, de llevarlo a los más bello de la caída natural y así retroalimentarse de lo que para mí, el personaje principal debería hacer, La Isla.

Médem también tiene un documental de la tierra Euskadi que fue fuertemente recibido. Un cineasta completo que esperemos vuelva pronto con su extrema belleza y sus guiones fabulosos, que a pesar de su último fracaso, regrese como lo que es, un director que cuenta historias de amor, repletas de oscuridad y poesía.

Michel Dorantes de Malliard

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comentarios
  1. GXKO dice:

    Tengo entendido que “Los Amantes del círculo polar” será proyectada en en la siguiente edición de los ciclos de cine de Villa Oporto. Buena reseña. Te lee flaco

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