Terry Gilliam

Publicado: agosto 25, 2009 en Uncategorized
Gilliam

Gilliam

La física del tiempo, el espasmo de los sueños, la terrorífica idea de una realidad aparente y toda la contraparte de las sensaciones; mezcladas con un humor negro y satírico: nos dan a uno de los directores más originales y profundos de las últimas dos décadas. Terry Gilliam es un creador de imágenes y teorías, algunas veces políticas, otras llenas de sentimientos que por ser tan humanas se vuelven surrealistas. Los filmes de Gilliam llevan una monstruosidad muy particular, un despunte de estética que gira de lo terrible a lo hermoso, de que una pesadilla se vuelva amorfa y en algún momento de la oscuridad se levante una figura redentora; pero no para ordenarlo todo, sino para recordar que de alguna manera las cosas no mejorarán y que la única manera es inventar una realidad aparente.

Terry Gilliam pertenece al grupo humorístico Monty Python del cual dirigió dos de sus grandes películas, llenas de una comedia inteligente y realismo que ya caracteriza al grupo. Pero su consagración vendría con Brazil (1985) una versión satírica de la distopía 1984, en donde una sociedad perversa que está emplazada en un futuro cercano, se ve llevada a los extremos apocalípticos. La cinta de corte orwelliano nos muestra a un hombre que no puede lidiar con una burocracia exagerada e industrializada. Al centro de su omnipotencia, el “poder” se ve instigado por un orden que ya no tiene secuencia y se vuelve absurdo. Brazil es una pieza cumbre de la estética y el futurismo en decadencia, una metáfora hermosa que nos grita acerca de un discurso lleno de símbolos y formas fantásticas.

Después vendrían: Las Aventuras del Barón Munchausen (1989), Pescador de Ilusiones (1991), Doce Monos (1995); ésta última aclamada por la crítica. La historia narra a un viajero en el tiempo que debe ser consolidado por sus condenas contra la sociedad, después de varios errores y mandarlo  a distintas épocas sin encontrar la fecha exacta, por fin llega a su destino con la finalidad de acabar con una terrible epidemia que acaba con la mitad de la humanidad. La cinta es de una estructura fílmica excepcional, con una dirección de arte única y rodeada de secuencias intensas y futuristas. El guión está escrito con una soltura sólida a pesar de su enredada forma semántica. El viajero que es Bruce Willis regresa para darse cuenta con horror que no puede impedir el desastre.

Fear and Loathing in Las Vegas (1998) es tal vez el filme más impropio y experimental de Gilliam. Inspirado en la novela de Hunter S. Thompson, narra el viaje de un periodista que acompañado por su abogado se van a Las Vegas a cubrir una carrera de motocross, en el viaje se consumen todas las drogas posibles, llevando a los personajes a momentos y diálogos ya clásicos dentro del cine contemporáneo. Llevada a los límites de la experimentación estética y a los cortes de edición alucinógenos, la cinta es una verdadera obra maestra. Contando también con las siempre brillantes actuaciones de Johnny Deep y Benicio del Toro, una película que renovó los estándares del cine independiente y le abrió las puertas a un nuevo arte visual que siempre inspirado en la literatura como base, se lleva hasta las últimas consecuencias.

Los Hermanos Grimm (2005) pasó un poco desapercibida pero no deja de ser una ilusión que de nuevo se enfrenta a la realidad y así nos lleva a programar un mundo de sueños y apariencias llenos de vida y pesadilla, como en las fábulas de estos dos escritores famosos por sus historias; y Tideland (2005), es una hermosa pero terrible historia desde el punto de una niña. Una increíble forma de ver una realidad espantosa, es un juego de puertas en las que Terry Gilliam se ha vuelto experto, una frontera siempre rebasada por la imagen real y llevada al mundo del ilusorio en donde ahí será canalizada por el personaje. Gilliam es un escultor del tiempo y de los sueños, un verdadero artista que trabaja para intentar comprender de lo inexplicable como el tiempo y sus salidas.

Su próxima película The Imaginarium of Doctor Parnassus se estrena pronto, cuenta con la última actuación de Heath Ledger y seguramente será una interesante visión de una irrealidad que de alguna manera extraña, en la mente de Gilliam, se vuelve real.

Frank Rikovicz

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