Ripstein

Publicado: julio 14, 2009 en Uncategorized
Ripstein

Ripstein

Arturo Ripstein es el mejor director mexicano de nuestro tiempo, lo digo con todas sus letras y con la carga de controversia que genera su figura. Lo amas o lo odias; sin embargo nadie duda de que es el director nacional más internacionalizado. Su larga trayectoria lo coloca como uno de los creadores más importantes del país, su trabajo junto a Buñuel en sus inicios, y la relación con su padre el productor Alfredo Risptein, le dieron la oportunidad de dirigir su primer cinta Tiempo de morir (1965) escrita por Gabriel García Márquez y con la colaboración de Carlos Fuentes. Sus inicios fueron marcados por los sindicatos del cine en México, que para ese entonces no existían. Ripstein recibió apoyo de la CUEC aunque no era miembro oficial y así logró que su segunda cinta Los recuerdos del porvenir (1968), una adaptación de la novela de Elena Garro, lo posicionara como uno de los directores jóvenes más prometedores de la década de los sesenta.

En 1972 Arturo Ripstein haría una película que se convertiría en un clásico, El castillo de la pureza, en donde la obsesión por la vida y la deprimente idea del encierro, logran conjurar varios elementos que poco a poco se vuelven terroríficos y a la vez demasiado humanos. Le seguirían El lugar sin límites (1977) y Cadena perpetua (1978). Ripstein ya era un director internacional, sus filmes se habían presentado en múltiples festivales y países como Francia lo tenía en una posición de cineasta auténtico y completo.

Cuando conoció a la guionista Paz Alicia Garciadiego, la mancuerna resultaría perfecta y comenzarían a hacer lo que ahora son los filmes más significativos de su carrera. A partir de ahí toda la filmografía ripsteiniana se mantendría llena de tributos y muestras internacionales. Sus cintas acompañadas de planos-secuencia y personajes que rodeados de la decadencia y la caída emocional, se colocarían en un género parecido al de la tragedia griega contemporánea. Películas como Profundo carmesí (1996) El evangelio de las maravillas (1999) Así es la vida (2000) y las últimas, La virgen de la lujuria (2006) y Carnaval de Sodoma (2009) lo mantienen como un director que todavía promete demasiado. Donde los personajes se hunden en su propia incapacidad y en donde el realismo visual y el color tradicionalista logran de los filmes de Ripstein una verdadera joya del cine moderno.

Carlos Reygadas, Iñarritu,  Guillermo Arriaga y Cuarón, le deben a Risptein la capacidad para narrar e interpretar a un México en el que sólo su gente ha sabido sacar de la ruina. Un hombre que en su tiempo luchó con la censura y con el repudio de la crítica de su propio país, y que seguramente, lo mismo que le pasa a Reygadas, será valorado en otras tierras por su pureza y su estilo caprichoso, de lentitud y exploración al abismo más oscuro que habita dentro de los hombres.

Y de algo hay que estar seguros, a Ripstein le queda mucha carrera y muchas películas que lo terminarán de consagrar como el director más importante de nuestro país.

Frank Rikovicz

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