El olvido de Sam Peckinpah

Publicado: julio 7, 2009 en Culto

El western es un género que se ha deformado terriblemente, en los últimos años se han visto recreaciones abominables e historias llenas de recursos pobres: ya no se hacen buenos westerns y eso es porque el último en hacerlos fue Sam Peckinpah. Y es que ya nadie se acuerda de los grandes filmes del maestro de la violencia y el western crepuscular. Peckinpah marcó una etapa muy importante dentro del cine sanguinario que después adoptarían directores como Jodorowsky o Tarantino.

Sus primeras cintas Deadly Companions y Ride the High Country (1962) fueron galardonadas junto a películas de Fellini y Visconti en festivales europeos, aún así el director se sentía ofuscado y con pocas libertades para desatar lo que sería una serie de filmes inolvidables para el género que le darían el nickname de Bloody Sam.

Cuando se estrenó Wild Bunch en 1969, la crítica la catalogó como la cinta más violenta que jamás se había hecho hasta entonces. Sam Peckinpah jugaría el papel que le correspondía dentro del cine, con sus arriesgados movimientos de cámara, sus montajes extremos y las violentas escenas, se le reconocería a partir de entonces, como un verdadero maestro del western crepuscular. Siempre alternando con unos guiones fabulosos, unas secuencias de acción inolvidables, así sería el cine de Peckinpah, un momento de la historia que debe entenderse como duro, pesimista y lleno de asesinos.

Straw Dogs con Dustin Hoffman lo llevaría a ganar múltiples premios internacionales, con un presupuesto muy limitado, logra una cinta que debe ser recordada, perfectamente bien escrita, con una interpretación notable de Hoffman, Peckinpah nos lleva al infierno de las realidades, al instinto de violencia y muerte que nos rodea, nos condena como raza y logra hacer una metáfora ideal para de una vez por todas acabar con el western como lo conocemos y hacer un montaje posmoderno, lleno de símbolos y logros semánticos que definen todo el cine de Sam Peckinpah.

Es una pena que haya sido olvidado al final de los setenta, Orson Welles le llamó para felicitarlo por La Cruz de Hierro y así su reconocimiento se ha ido esparciendo poco a poco, tal vez por su género tan delicado, por su violencia precoz  o por su visión cruda y realista para un hombre que estuvo en la guerra y que definitivamente era un gran escritor y un director que marcó todo lo que hoy conocemos como cine clase R.

Frank Rikovicz

Disfruten de la escena final de Wild Bunch, una de las secuencias más violentas del cine americano y del género Western Crepuscular.

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